Stamina

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A lo largo de la vida el individuo entra al menos en una profunda crisis personal, una de esas etapas en las que, a pesar de unir todos los esfuerzos para mejorar el presente, el futuro cada vez tiene un color mas oscuro. Todo está perdido y no se encuentran razones por las que seguir luchando en unas metas e ideales que ahora se encuentran a años luz.
Pero de lo mas bajo y profundo del fracaso surgen las fuerzas que remontan un partido que estaba perdido a pocos segundos del final. Surge la stamina.

Hace 6 años yo me encontré con uno de estos momentos y mi stamina fueron las muestras de apoyo que tenéis encabezando el post y que llegaron a mi una tarde en la que visité el por entonces existente Nikodemo Animation, cuna del clásico de internet Cálico Electrónico.

No son excelentes notas motivacionales, ni siquiera creo que se las pueda considerar como tal, pero el hecho de que gente a la que apenas conocía se tomase la molestia en dedicarle a un chaval unas palabras que iban mas allá de una firma supusieron para mi el ánimo necesario para finalizar aquél mal ciclo.

Hoy, tras unos días de reposo y tras graduarme como Diseñador Gráfico, como si fuese aquella tarde de 2008 en la que me entregaron el ejemplar, o aquél 24 de Junio de 2009 en el que lo leí por última vez, he rebuscado en los armarios y abierto la primera página de “Los niños mutantes de Sanildefonso” con cierta nostalgia y orgulloso de aquellos malos momentos, porque fueron precisamente los que crearon esa stamina con la que he llegado hoy.