Regalo iPhone 8

Minimalismo de armario

Tag de la fobia

DIY: Restaurando capota de coche

Nintendo Switch Unboxing

Paseando por el Mobile World Congress

Me persigue la mala suerte

Lo que llevo en mi cartera

Desde hace ya algún tiempo, uno de mis objetivos es el de adoptar poco a poco una filosofía de vida más minimalista. A pesar de no coincidir con el minimalismo ortodoxo (capaz de desprenderse hasta de la posesión de desodorante) si que intento poco a poco aferrarme a lo útil y desprenderme de lo innecesario; y esto puede aplicarse perfectamente a mi cartera con una slim wallet.
De hecho, el objetivo, al igual que sucede con lo que llevo en los bolsillos es el de llevar encima sólo aquello que sea realmente imprescindible en el día a día.

Por ejemplo, tengo algunos seguros o tarjetas contratados (desde la asistencia en carretera hasta la Iberia Plus, pasando por las visa de empresa) que no son realmente importantes, o aunque lo son, puedo guardarlas con una foto en mi smartphone, por eso, a pesar de llevar ya un par de años utilizando utilizando la sencillez hecha cartera (la Slim Wallet de Supr.) con el aumento de simplificación y su memoria de forma en la goma, todo terminaba por esparcirse por el bolsillo deteriorándose, como podréis ver.

Quise hacer un upgrade en calidad de acabados y materiales, pero sin perder el diseño y filosofía minimalistas de una cartera de este tipo, y tras una larga búsqueda y pruebas de todo tipo preferí sacrificar un pequeño porcentaje de simplicidad para adquirir una Bellroy Micro Sleeve, para mi, la cartera perfecta.

Sigo pensando que llevo demasiadas cosas en mi slim wallet.

Aquí podéis ver básicamente 6 cosas en mi cartera:

Tarjeta sanitaria.
Obligatoria si quiero que me atiendan sin retenerme pidiendo información en cualquier sitio del país. Cuando salgo de España la cambio por la versión Europea o un seguro de salud.

Tarjeta de crédito/empresa.
Por trabajo, a menudo tengo que realizar pagos de cantidades con 4 cifras, y con la nueva ley de pagos en efectivo española que está por venir es imposible, así que realizo las gestiones desde aquí. Eso si, nunca pago a crédito, siempre elijo la modalidad “Final de mes”. Algún día os contaré el porqué.

Carnet de conducir.
Bastantes problemas tengo que lidiar a diario con las autoridades que se empeñan en que debe haber algo turbio cuando un joven conduce un vehículo de alta gama, como para acrecentar esto sin el respectivo carnet de conducir.

Carnet de identidad.
Es obvio.

Tarjeta de débito.
El 99% de las compras que realizo son siempre a través de tarjeta, no suelo usar dinero en efectivo más que cuando es estrictamente necesario. Siempre llevo esta de Imaginbank encima porque me ofrece una cuenta sin comisiones de mantenimiento, y sin ningún requisito de domiciliación de recibos o nóminas y todo se administra a través de la app móvil.

Dinero efectivo.
De igual forma que nunca llevo monedas me gustaría no llevar billetes, pero al final se convierte en necesario, aunque sólo sea para evitar tener que salir en el momento menos oportuno a buscar un cajero y extraer dinero.

He probado muchas slim wallet, pero me quedo con Bellroy Micro Sleeve.

A pesar de todo, y que creáis que el contenido de mi cartera pueda parecer escaso, sigo pensando que son demasiadas cosas las que lleva mi cartera.

Sueño con el día en el que, al igual que los billetes de avión o la tarjeta de crédito; nuestro smartphone pueda contener la tarjeta sanitaria, el documento nacional de identidad y el carnet de conducir. O, como mínimo, que el gobierno decida utilizar la tecnología del DNI (que para algo cuesta millones implementarla) y unifique identificación, coberturas médicas y licencias en una misma tarjeta.

Corriendo con mi Porsche en Montmeló

Ya hace algunos días que subí este video a mi canal de Youtube, pero me apetece también publicarlo aquí.

Y es que hace unas semanas tuve la oportunidad de meter dentro del trazado del Gran Premio de España de F1 (el Circuit de Barcelona-Catalunya en Montmeló) mi propio coche para rodar por un par de vueltas y colaborar con la recaudación de fondos para la investigación y lucha contra el Ictus y las lesiones medulares y cerebrales traumáticas de La Marató de TV3.

Overhaul

En la vida hay momentos en los que, a pesar de darlo todo debemos hacer un pequeño esfuerzo extra para conseguir nuestros objetivos.

Esto es genial cuando has tenido un pinchazo y te quedan 100 metros para llegar al garaje, pero si tu destino está unos cientos de quilómetros más allá ese pequeño esfuerzo puede ser el principio de una catástrofe en cualquier aspecto.

Es entonces cuando llega el momento de parar y, a pesar de que muchos puedan verlo como el abandono de la carrera cuando estás a punto de conseguir un podio, realmente no os estoy contando nada nuevo.

Cada ciertas horas de trabajo; las aeronaves dejan de volar y revisan pieza a pieza su estado, incluso llegando a desmontar por completo el avión si es preciso, a fin de poder volar de nuevo otros miles de quilómetros más. A este proceso se le llama overhaul.

Dar más del 100% durante gran parte del año ha terminado por desgastar muchas piezas de mi vida y hacer que la reparación sea mucho más costosa luego. Ha sido un 2016 genial, pero os mentiría si dijese que ha sido un año fácil; constantemente aparecían los fantasmas del miedo a que las cosas no fuesen bien si tomaba un pequeño descanso y eso ha agravado la avería.

En el camino han quedado muchos momentos personales que no pude aprovechar mejor, muchas horas que no he podido disfrutar con mi mujer, mi gato y mi familia o magníficos proyectos profesionales de los que estaré tremendamente orgulloso siempre y con los que lamento muchísimo no haber cubierto todas las expectativas los míos pudiesen tener.

Ahora ha llegado el momento de parar, desmontar el motor y recomponerlo de nuevo para poder acelerar al máximo en la siguiente carrera llamada 2017.

Pero antes, me gustaría terminar este 2016 con una humilde reflexión.

Nunca tengáis miedo a volver a empezar. A menudo nos aferramos a algo que nos hizo funcionar bien en un momento de nuestras vidas y eso no era un modelo de negocio determinado, un buen curriculum o suerte/casualidad. Fuimos nosotros mismos.

Somos los únicos con la absoluta voluntad de manejar el destino de nuestras vidas. Esfuérzate siempre al máximo pero aprende a parar cuando sientas el más mínimo problema, sólo así puedes conseguirlo; o quizá no, pero estarás en el camino correcto y habrás recibido valiosas lecciones en tu vida que no habrías tenido la oportunidad de aprender de ningún otro modo. Eso ya nos hace ganadores de nuestra vida.

Feliz 2017 a todos. 🙂